Paz: “Situación o estado en que no hay guerra ni luchas entre dos o
más partes enfrentadas.” “Gran tranquilidad o calma existente en un lugar.”
“Reconciliación, vuelta a la concordia”...
Si tenemos en cuenta el verdadero significado de la palabra paz,
enseguida podremos razonar el mal uso que se hace de este vocablo en nuestra
lengua. O simplemente de su alusión.
La paz es una palabra muy compleja. Una idea que debería ser más
simple, ha adquirido una complejidad increíble. El mundo se ha moldeado de una
manera que nos ha hecho pensar las cosas de una cierta forma, y nunca nadie se
preguntó en un pasado de dónde podrían haber salido todas esas normas.
Lo establecido como regla, protocolo o forma de solucionar ciertos
conflictos no significa ni representa siempre lo correcto. La guerra en su
proceso origina siempre más guerra, eso es indudable.
Tengamos en cuenta que en una sociedad ignorante, existe mucha
hipocresía. Mucho individuo al que le gusta comentar sobre esos temas de gran
importancia y relevancia a la ligera, o simplemente como el resto de las
personas para seguir la corriente.
Aquí podemos enlazar los últimos dos conceptos… “si se ha hecho
toda la vida así, tiene que estar bien”, “si lo dicen todos ellos, será
verdad”...
Tenemos que tener criterio. Contrastar ideas, valorar opciones, y
dejar que las tuyas se vayan desarrollando mientras escuchamos otras.
No hay que hacer uso de palabras vacías, palabras que se lleva la
corriente. Hay que actuar.
No es tan fácil arreglar el mundo. Todos somos diferentes con
distintos pensamientos u opiniones. En todo esto está implícito que una
sociedad ignorante es más fácil de engañar y manipular, pero a su vez también
puede ser la más peligrosa. El desconocimiento es peligroso. Es artífice de
todo ese terror canalizado. Países tercermundistas piden ayuda
inconscientemente, utilizando la manera más salvaje que existe: la destrucción.
No hay comentarios:
Publicar un comentario