¿Alguien
se ha dado cuenta verdaderamente de qué son los límites?
No para todas las personas los límites son los mismos. Para mí un límite puede ser no llegar a hacerme un mate en las canastas grandes debido a mis lesiones, pero para otro su límite es llegar a tocar el aro con la cabeza.
En mi opinión tú eres el que te pones tus propios límites porque tú eres el que mejor sabes lo que puedes o no puedes hacer, pero yo quiero contarles mi experiencia personal sobre este título.
Quiero empezar diciendo que este título me recuerda a todo lo que he pasado yo con el tema del baloncesto y mi mala suerte. En el año 2012, en un entrenamiento como otro cualquiera, estábamos haciendo un ejercicio de uno contra uno. A la altura de medio campo me fui de mi defensor para acabar con una bandeja con la mano en el tablero a lo NBA, con tal mala suerte de que al caer, caí en el pie de un compañero, y no solo me doble el pie, sino que se me salió la rodilla. Para que se pongan en situación aunque realmente no sepan el dolor que se siente, es algo así como que todo tu peso se apoya en una sola pierna y la rótula, que es lo que aparentemente nos vemos de la rodilla, se gira completamente hacia la derecha. Bueno pues tras largos meses esperando para ver qué era lo que verdaderamente tenía en la rodilla, fui a varios traumatólogos, unos de la seguridad social y otros de la privada, y no había tu tía.
Mientras tanto seguía jugando y como una vez cada dos meses se me salía. Bueno pues fue este año después de que se me saliera en un total de 10 ocasiones, cuando me dieron la solución de que si quería seguir jugando al baloncesto, tenía que operarme cuando terminara de crecer. Que mientras tanto no jugara. Ahí el médico me quiso poner el límite. Pero yo a base de esfuerzo y potenciando el basto interno de la rodilla he conseguido que no se me salga de momento, en lo que espero a operarme cuando termine de crecer.
Con esto que les he contado, pueden darse cuenta de lo que me gusta y de lo que aprecio el baloncesto. Y que aunque me haya caído 10 veces en tres años -cosa que no es nada normal- he seguido recuperándome, haciendo ejercicos y a base de motivación, para volver a sentir la magia del baloncesto, y saber usar la cabeza para los momentos donde se requiere cabeza fría, la satisfacción de dar una asistencia, la de meter triples, y muchas más sensaciones que los que hayan jugado alguna vez al baloncesto saben de lo que estoy hablando.
Pero eso no fue todo. A parte de lo de la rodilla derecha, en el último partido de la temporada faltó poco para que me partiera el pie. Las consecuencias fueron un esguince de tercer grado, y todo lo que iba a venir después. El traumatólogo me dijo que estuviera un mes sin hacer nada etcétera,... Pues le hice caso. No se me iba el dolor, me dolía al caminar, y notaba que no mejoraba. Me mandaron más pruebas, y se las enseñé al fisioterapeuta del Náutico. El leyó el informe y me dijo que tenía uno de los tres ligamentos del pie roto. Y justamente era el que más dolía y el que más tardaba en curar.
Pero una vez más sigo haciendo de todo para poder seguir jugando. Estoy fortaleciendo el tobillo tal y como el basto interno de la rodilla, aunque lógicamente no de la misma manera. Y con suerte este domingo podré volver a jugar algunos minutos para ver que tal está evolucionando el pie. Hace medio año que no juego en condiciones.
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