gustaba la química y tanía una laboratorio donde hacía sus inventos y mezclas raras. A la joven Yamala la obligaban a buscar ropa normal para estar en el castillo, mientras que para ir a cantar podía llevar vestidos.
Un sábado por la tarde, cuando a Yamala le tocó ir a cantar a Madrid, se enamoró de un joven llamado Dallan. Ella cuando se bajó del escenario fue a su encuentro, ellos se unieron en un abrazo y fueron al castillo para presentarse a sus padres. Luego hicieron lo mismo yendo a casa de los padres del joven novio afortunado.
Finalmente, se quedaron a vivir en el castillo. Una edificación preciosa de color gris, que contaba con muchas habitaciones grandes y con enormes ventanales.

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