Blog del Departamento de Lengua Secundaria y Bachillerato

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domingo, 22 de noviembre de 2015

“La paz una palabra muy compleja”, artículo de opinión escrito por Aurora Hernández, Christian Rodríguez y Juan Carlos Alonso, alumnos de 4ºB

Paz: Situación o estado en que no hay guerra ni luchas entre dos o más partes enfrentadas.” “Gran tranquilidad o calma existente en un lugar.” “Reconciliación, vuelta a la concordia”...

Si tenemos en cuenta el verdadero significado de la palabra paz, enseguida podremos razonar el mal uso que se hace de este vocablo en nuestra lengua. O simplemente de su alusión.

La paz es una palabra muy compleja. Una idea que debería ser más simple, ha adquirido una complejidad increíble. El mundo se ha moldeado de una manera que nos ha hecho pensar las cosas de una cierta forma, y nunca nadie se preguntó en un pasado de dónde podrían haber salido todas esas normas.

Lo establecido como regla, protocolo o forma de solucionar ciertos conflictos no significa ni representa siempre lo correcto. La guerra en su proceso origina siempre más guerra, eso es indudable.

Tengamos en cuenta que en una sociedad ignorante, existe mucha hipocresía. Mucho individuo al que le gusta comentar sobre esos temas de gran importancia y relevancia a la ligera, o simplemente como el resto de las personas para seguir la corriente.

Aquí podemos enlazar los últimos dos conceptos… “si se ha hecho toda la vida así, tiene que estar bien”, “si lo dicen todos ellos, será verdad”...

Tenemos que tener criterio. Contrastar ideas, valorar opciones, y dejar que las tuyas se vayan desarrollando mientras escuchamos otras.

No hay que hacer uso de palabras vacías, palabras que se lleva la corriente. Hay que actuar.


No es tan fácil arreglar el mundo. Todos somos diferentes con distintos pensamientos u opiniones. En todo esto está implícito que una sociedad ignorante es más fácil de engañar y manipular, pero a su vez también puede ser la más peligrosa. El desconocimiento es peligroso. Es artífice de todo ese terror canalizado. Países tercermundistas piden ayuda inconscientemente, utilizando la manera más salvaje que existe: la destrucción. 

“Infravaloramos la paz”, escrito por Alba Soler, David Goya y Eduardo Perdomo, alumnos de 4ºB

Realmente la paz es algo muy importante que infravaloramos. La paz es armonía, y no solo en la sociedad, sino también a nivel intrapersonal. Es algo a lo que deberíamos dar más importancia, evitar el odio que nos consume por dentro.

Una persona que odia no está plenamente llena, ni con los cinco sentidos puestos en la vida y en la naturaleza. No sirve de nada el rencor, ni mirar a nadie por encima, desde aquel ‘escalón social’ tan famoso. Todos los seres de este mundo somos iguales, desde el más visiblemente insignificante, hasta el más grande y fuerte. Entre los seres humanos ni la religión, ni la sexualidad ni la raza son barreras. Bueno, al menos no deberían serlo.

Socialmente todos deberíamos tener los mismos derechos y luchar por ellos. La libertad de expresión es algo imprescindible que todos los países deberían de tener.
Y hoy, en pleno siglo veintiuno se siguen viendo diferencias entre personas con yihad o con un rosario colgado del cuello. Diferencias entre blanco y negro. Es totalmente increíble cómo todavía no hemos conseguido esa igualdad del ser humano. En siglos pasados, ha habido gente que ha luchado por esos derechos y malo sería que nosotros dejáramos que esta desigualdad, discriminación..., que este odio crezca entre nosotros y nos consuma. Que no sean armas y sean letras, que no sean conflictos y sean abrazos, cariño y que no sean enemigos, sino amigos.

Veo injusto que personas inocentes se vean involucradas en una guerra que no les pertenece y la paz se desvanece ante el ansia de venganza. No consiste en jugar aleatoriamente con proyectiles y armadas. Esta guerra es contra los yihadistas, no contra la religión ni ningún país.


Tenía esperanzas de que todo lo que se habla, de la guerra y su historia, jamás volviese a ocurrir, pero ante mis ojos tengo la prueba de que no hemos evolucionado lo suficiente. Yo creía la palabra guerra ya olvidada. Mi ideología pacifista se estremece ante los acontecimientos y ya dudo si es posible solucionar esto sin oír el sonido de los casquillos golpeando el suelo.                                                                          

“La paz relativa”, por Paula Santas, Ylenia Armas, Samuel Suárez y Javier Ruiz, alumnos de 4ºB

La paz es relativa. ¿Conseguir la paz significa entrar en una guerra? ¿O significa dejarse atacar? ¿Cómo sabes si estás en paz, si aún así sigue habiendo muerte y hambre? Cada persona tiene una versión diferente de la paz. ¿Cuánta gente tiene que morir para alcanzar la paz?

   Hay muchas maneras distintas de hacer la paz: como la tolerancia y el respeto a las distintas opiniones o formas de ver la vida de los demás. Buscar la paz significa aceptar y respetar, pensar que nuestras ideas son las únicas válidas, a parte del egocentrismo que conlleva decir eso, es una actitud que resta importancia a las personas. Un acto tan simple como escuchar marca la diferencia entre una guerra y la paz.  La paz es convivencia, y como en cualquier convivencia hay unos conflictos, que las sociedades humanas se han visto obligadas a resolver. La paz tiene unos problemas y normas morales que pueden afectar a la integridad de los demás ¿Se puede matar a otras personas? ¿Es más importante un grupo de personas o una persona importante? ¿Tienen siempre razón los mandatarios? ¿Cómo debe regularse la sociedad? ¿Entre pobres y ricos? ¿Negros y blancos? ¿Hombres y mujeres? ¿O musulmanes y cristianos? ¿Cómo debemos actuar con gente diferente a nosotros? Todas estas preguntas tienen diferentes respuestas, dependiendo del sitio donde te encuentres, y según el concepto que tengan de la paz.

        La paz es una forma de pensar y de actuar, en la cual no se quieren guerras. El estado de paz no llega así como así, para llegar ahí primero hay que solucionar problemas, y los problemas no siempre se solucionan hablando. Esto no quiere decir que todo se tenga que solucionar con peleas, pero cuando las palabras no hacen efecto en una situación grave, no se puede girar la cabeza y seguir intentando dialogar. No deberíamos buscar la paz, sino deberíamos vivir en ella porque las guerras no empiezan por algo grave, sino por pequeñas cosas que se unen.        

      No todo el mundo describe la paz como algo que está estable. Hablábamos de la guerra, es necesario, en algunos casos recurrir a la guerra para conseguir la paz. ¿Se puede hablar con esas personas que siembran el dolor? ¿O hay que ponerlos en la piel de sus víctimas? Cómo podemos conseguir la paz, si siempre que hay un problema, nunca nos enfrentamos cara a cara contra él. Si por casualidad no tenemos posibilidad de vencer, por qué huir o retroceder. La gente pensará que estamos en paz, que no hay guerra, será porque los soldados nos alejan de ella.


      La paz no tiene una opinión, ni una definición, la paz es una acción que según las personas se puede explicar o no. Nuestra paz es la tolerancia, el respeto y la resolución de conflictos. ¿Tiene que ser para todos lo mismo?

“LA PAZ MUNDIAL”, por Silvia Hernández, Ariadna Fuentes y Daniel Carballo, alumnos de 4ºB

Se habla mucho de paz mundial, paz en lugar de guerra, un mundo mejor… pero cómo vamos a  ser capaces de hacer esto sino empezamos por lo básico. En nuestro caso, podemos, desde nuestro lugar, por lo menos, hacer la paz con los que tenemos a nuestro alrededor.

El respeto es algo fundamental. Para conseguir esto, puede que no tengan la misma opinión que yo, ya que somos personas diferentes, con ideales distintos, pero esto no quita que nos dejemos de hablar con respeto y educación.

A pesar de ser distintos, tenemos un mismo propósito, la paz. La podemos conseguir de diversas maneras, y las soluciones están ahí, pero estamos más preocupados en mandar tropas a otros países que en buscar dichas soluciones. ¿Se han dado cuenta de toda la gente que muere, ya sean familiares, amigos o simplemente una persona como ustedes o como nosotros?

¿Nos preocupa más que nuestra religión sea aceptada y seguida por todos,  pretender que se respeten todas las religiones, matando a lo que no están de acuerdo con nosotros? Ocasionando así otra guerra mundial. Esa es la solución para algunos, una guerra, acabar con todos y así de paso erradicamos el problema de la superpoblación. Increíble.

Muchos queremos la paz mundial, pero muy pocos hacen algo por ello. El mundo no se cambia de un día para otro, y tampoco lo podemos cambiar cuatro personas. Todo tiene su proceso y todos, y al menos la inmensa mayoría del planeta, tenemos que colaborar y cambiar entre todos. Es un proceso lento y costoso, pero: ¿Quién dice que sea imposible?

Para tener paz mundial tenemos que empezar con la paz básica, es decir, entre nosotros mismos. Se empieza por uno mismo, si no estás en paz contigo mismo, ¿Cómo vas a tener paz con los demás? Y muchos menos. ¿Cómo vas a pretender la paz en el mundo? Cuando ya se tenga la paz con uno mismo, se tiene con los que te rodean, familia y amigos sobre todo.

Sinceramente creemos que es más importante la paz con la familia, porque somos nosotros los que elegimos a nuestros amigos pero no a nuestra familia. Por lo tanto debemos tener paz tanto con unos como con otros, ya que son los que están ahí contigo en todo momento.


Y luego, poco a poco, con ayuda de todos, podemos lograr ese propósito que todos queremos, la paz mundial.

jueves, 19 de noviembre de 2015

Artículo escrito por los alumnos de 4º B: Ariadna Fuentes, Samuel Yúnez, Neyder Benítez y Sergio Peñate: Nuestro granitos de arena, Ahora y siempre PAZ

Últimamente nos hemos visto envueltos en unas situaciones que nos sobrepasan y que, como
consecuencia, se ha dado la posibilidad de empezar una guerra. El pasado viernes 13, se sufrieron en la capital francesa unos atentados terroristas a manos de los yihadistas islámicos. Tras amenazas de estos terroristas contra otras ciudades del mundo, el presidente francés, François Hollande, ha dictaminado la guerra contra los yihadistas. Estados Unidos proporcionó a Francia bombas suficientes para poder bombardear a Siria e intentar acabar con los yihadistas, cosa que no han conseguido. Han tenido que cancelar varios partidos amistosos que iban a ser disputados, por los desastres que se hubiesen podido sufrir. Después de lo anteriormente expuesto, los franceses, como los otros habitantes europeos, están precavidos para cualquier hecho que se pueda ocasionar.
Las opiniones de las personas varían sobre esta situación. Por un lado, están los que soportan el hecho de que haya paz sin guerra, que la guerra no soluciona nada y no se puede bombardear un país en el que también hay personas inocentes, ni pensar que todos los de una misma religión piensa o actúan así. ¿Pero realmente se puede negociar con personas que creen que matando a los “infieles” y después muriendo ellos mismos irán al paraíso? Es decir, que matar es una solución para poder vivir la buena vida. Si no se hace algo para pararles los pies, seguirán y seguirán. Al fin y al cabo, para qué voy a parar de matar, si de todos modos no me va a pasar nada. No deberían de matarlos y ya está, puesto que eso es lo que quieren, mejor sería atraparlos, juzgarlos y otorgarles la pena necesaria. Hacer prevalecer la justicia sobre la injusticia que ellos propugnan. Aunque…¿podrán reflexionar personas así? Pensemos en estos militares y policías  que arriesgan sus vidas en defendernos, pensemos que ellos también tienen unas familias y ahora tienen que salir de sus casas sin saber si van a volver sanos y salvos por unos individuos a los que les apetece  colocar unas bombas y matar a personas. Padres que están preocupados en muchas partes del mundo por si les dará por reclutar a sus hijas e hijos, y meterlos contra su voluntad en el yihadismo. O a los que simplemente van y secuestran de sus casas para echarlos al frente a dar la cara en su nombre. ¿Por qué no van ellos? ¿Por qué tienen que enviar a otros a matarse y matar?

¿Cuál es la solución? ¿Qué podemos aportar chicos de 4º de la ESO como nosotros? Nuestro profesor don Domingo nos dice que podemos aportar mucho. Queremos aportar una palabra que nos da nuestra lengua castellana: PAZ.

miércoles, 18 de noviembre de 2015

"No todo es lo que parece", escrita por Saúl Martel, Nayara Hernández, María Fernanda Moreno y Alexander Morales, alumnos de 1º B

En 1998, en la capital de España, Madrid, había un concierto de rock. La idea
era que todo lo que se ganara, iría destinado a las familias de África. Todo marchaba fenomenal, hasta que al cantante principal le llegó un mensaje privado, por sms, desde un número desconocido, que decía: "Si no nos traes todo el dinero recaudado en 24 horas, a la Puerta del Sol, tendrás graves problemas, y que no se te pase por la cabeza llamar a la policía".
El cantante se dijo a sí mismo: "¡Y qué hago yo ahora!" ¡No puedo avisa a nadie! Una hora después, llegaba su turno. Deberían darolo todo en ese concierto. Sus dos millones de fans roqueros habían esperado tres horas para poder escuchar sus nuevas canciones.
Al terminar el concierto, le llegó otro mensaje, que decía: "Hemos decidido quedar en un sitio más privado, como en tu casa". Después de leerlo fue a que el limpiabotas le pusiese a punto sus botas. El limpiador alegremente le dijo: "Se le ve serio. Qué le pasa". Él le respondió, "no me entenderías", sin embargo el cantante decidió contárselo igualmente: "Antes de comenzar el concierto, me llegó un mensaje en el que decía que querían todo el dinero recaudado de mi concierto, en menos de 24 horas. Y al terminarlo, me enviaron otro comunicado diciéndome que quedaban conmigo para recoger el botín en mi casa".
A esto, el limpiador muy dispuesto le dijo: "Estos son Los Moons. Se dedican a robar dinero a famosos". El roquero le preguntó, "¿qué debo hacer al respecto, si no puedo llamar a la policía". "La llamaré yo", le respondió el limpiador amablemente.
Posteriormente, la policía les detuvo, pero la sorpresa del cantante fue ver a su hermano implicado en el robo. "¿Qué haces aquí, hermano", le replicó. "Siempre he estado por debajo de ti, en todo: en las notas, en deportes, en trabajo... Mi plan era robarte el dinero, dejándote en ridículo, y cuando todo pasara, yo encontraría el botín en tu casa y te meterían en la cárcel".
El roquero se fue muy decepcionado a su casa con su mujer y sus tres hijas. De todas formas, dio su concierto y donó todo lo ganado a África. Días después comenzó a visitar a su hermano en la prisión, para intentar hacerlo entender que esa forma suya de hacer las cosas estaba mal.

martes, 17 de noviembre de 2015

"Un Día de Fantasía", por Yarod del Castillo y Miguel Yomar, de 1ºA

Érase una vez, ya hace de eso 100 años, el guardián de la puerta creó un dragón
con huesos y órganos de los muertos. El dragón era grande. Con un color violeta rojizo, su cara era una combinación de gato y una iguana. Pero un día, el dragón se rebeló e intentó destruir el mundo. Aunque..., un hada que salió de la nada salvó el mundo.

El mundo hoy lo sigue salvando la misma hada, que nos protege, con sus alas, y nos lleva el corazón hasta los más alto. Nadie ha podido ver el castillo donde reside esta maravillosa mujer. Viste de plateado y sus zapatos son dorados. Lo mejor que la caracteriza es su sonrisa verde angelical. Algún día nos gustaría verla. Dicen que es amiga de un gran caballero, San Jorge, que es quien la ha ayudado siempre a vencer al dragón.

Cuento escrito por los alumnos de 2ºA: Andrea Navarro, Moisés Cruz y Nauzet Braun

La espada gloriosa

Érase una vez, un hombre valeroso que entregó su espada poderosa a un mago para protergela. Le dijo que se la diera al caballero mas hábil y astuto.

Un día se convocaron a cuatro personas para que superaran las pruebas. Uno de ellos era un campesino, otro un herrero, así como un panadero y un chico que pasaba por allí.

El mago le puso tres pruebas: adivinanza, valor y magia.

La prueba de valor consistia en matar un monstruo.
El campesino se lesionó y se fue. El herrero venció, mientras el chico wasapeaba.

Lo de la adivinanza era como un parchís, consistía en ir adivinando para avanzar casillas. Al último que llegaba lo descalifican y los dos primeros pasaban. El niño buscaba la información en el móvil y el panadero era muy inteligente, sin embargo al herrero lo descalificaron.

Y la última prueba era derrotar al mago con magia, el panadero no sabía hacer magia y el niño se descargó una aplicación de magia. El niño pasó la prueba y el panadero fue descalificado. Gracias al móvil superó todas las pruebas y el chico, con su ansia positiva, superó la prueba. Hay que buscar siempre un final positivo, y mirar con alegría las cosas. Así se gana, pero sobretodo se dan pasos para llegar lejos y ayudar a otros.

Cuento escrito por los alumnos de 2ºA: Ekaitz Cansado, Beatriz Pérez, Samuel Ledesma y Paola Blanco



EL MAGO ANDRÉS INIESTA
 
Todo empezó en Fuentealvilla , un hijo de un mago y una maga... Nació Andrés Iniesta un gran jugador de fútbol. A los seis años empezó a jugar en la cantera del F.C Barcelona. Con la corta edad de 16 años debutó en el equipo oficial del Fútbol Club Barcelona. Y como un mago que era, y no podía hacerlo de otra forma, marcó gol. En el 2010 Iniesta con la selección española en el minuto 117 marcó el gol que nos convertiría en campeones del mundo.
Todo era bonito, marcaba goles, jugaba mucho... Pero todo cambió cuando otro mago llamado Sergi Roberto le quitó el puesto. Se lesionó y ya no jugaba. Un día se deprimió, le pidió ayuda al Mago Máximo y con un poco de suerte y magia Andrés surgió

Pero una mañana, como en un abrir y cerrar de ojos, alguien le hizo dormir. Se despertó y estaba en el maletero de un coche. Pero él era positivo y creyó que era un fan. Pero le empezaron a hacer torturas inimaginables, y como un mago que es, tiró una lata de refresco al suelo y solo se veía una cortina de humo, y cuando se podía ver, ya no estaba. Salió corriendo, puesto que hoy jugaba un partido, corrió y jugó el partido. Lo cierto es que ganaron.
 

Cuento escrito por las alumnas de 2ºA: Paola Barroso, Alazne Herrera, Sara Rodríguez y Ainara Cubas


Andros el Magnífico


 Había una vez un poderoso mago que se hallaba en la cumbre más alta de una montaña. Se llamaba Andros el Magnífico. Con su magia hechizaba a cualquiera que veía. Desde hace mucho tiempo tenía un acérrimo enemigo. Quería vengarse de él por robarle a su amada. Era una bella dama de ojos azules y su voz era tan dulce como el sonido del mar. Llevaba años planeando la estrategia perfecta.

Un día, Dylan, el enemigo de Andros, recibió una carta de él. Ésta le enfadó tanto que fue en su busca. A lo largo de su camino tuvo que superar muchas adivinanzas y obstáculos. Cuando logra llegar a la cumbre, oye los gritos de Elizabeth procedentes de la habitación del frente.


De repente, apareció Andros. Lo amenaza con hacerle la vida imposible si no dejaba que se casara con Elizabeth.  Pero sus trucos eran inmunes contra el poder del amor. Finalmente derrota a Andros y libera a la dama. Lo positivo de todo esto es que estaban locamente enamorados. Se casaron, vivieron felices y comieron perdices.







lunes, 16 de noviembre de 2015

"Yamala, la joven cantante", escrito por Nayala Ramírez y Maeba Rodríguez, alumnas de 2º ESO-B

Había una vez, en un castillo, una joven cantante, llamada Yamala. A su padre le
gustaba la química y tanía una laboratorio donde hacía sus inventos y mezclas raras. A la joven Yamala la obligaban a buscar ropa normal para estar en el castillo, mientras que para ir a cantar podía llevar vestidos.

Un sábado por la tarde, cuando a Yamala le tocó ir a cantar a Madrid, se enamoró de un joven llamado Dallan. Ella cuando se bajó del escenario fue a su encuentro, ellos se unieron en un abrazo y fueron al castillo para presentarse a sus padres. Luego hicieron lo mismo yendo a casa de los padres del joven novio afortunado.

Finalmente, se quedaron a vivir en el castillo. Una edificación preciosa de color gris, que contaba con muchas habitaciones grandes y con enormes ventanales.

jueves, 12 de noviembre de 2015

Sergio Peñate, 4º B: Dos gotas de agua


Mientras ella lloraba... 
dos gotas de agua

Por Sergio Peñate, alumno de 4º ESO-B

Mientras ella lloraba mirando la lluvia caer por la ventana, yo la observaba a ella. La taza de chocolate caliente que sostenía con ambas manos temblaba al ritmo que lo hacían sus manos. De vez en cuando los dientes de la chica chocaban unos con otros al tiritar por culpa del frío y de la humedad de aquella noche. Aquella en la que la Luna estaba escondida tras cientos de nubes y, ni un poco de su luz, podía llegar a iluminar la oscura noche. El cuerpo de la chica yacía en la cama revuelta que estaba al lado de la ventana pero su mente estaba en cualquier otro lugar menos en aquel. Sus ojos apuntaban a la luz parpadeante de la farola, pero, medio segundo después, ese no era el punto al que miraba. En cambio, eran mis ojos a los que miraba tan detenidamente. Si observaba bien, podía llegar a ver mi reflejo en sus cristalinos ojos. Podía llegar a ver mi pelo revuelto y mi empapada camiseta. Y podía ver mi boca entreabierta, a punto de decir algo pero no siendo capaz de formular palabra. Podía verme a mí mismo, un rostro despreocupado, un muchacho empapado, un triste canal que se coló, a las tantas de la madrugada, en casa de esa triste chica para proponerle la libertad. 

Era una noche de tormenta, la mejor para huir. Ella de sus problemas, yo de mi vida entera. No apartaba su mirada de mí, casi ni pestañeaba. Yo ya tenía la boca seca, y en ese momento fue cuando la cerré, tragué saliva y me dispuse a hablar. No hizo falta. La dulce chica recogió su enredado pelo en una coleta, se puso una chaqueta negra y unas botas, y ambos nos dirigimos a la puerta de salida. Salimos y la lluvia nos mojaba. Sentíamos el agua fría recorrer nuestras caras. Abrí la boca y dejé que cientos de gotas entraran por mi boca. Ella hizo lo mismo. Ambos nos reímos y, al unísono empezamos a dar vueltas por toda la calle mojada mientras la lluvia nos mojaba la piel. En mi mente sonaba mi canción favorita, la cual me recordaría por siempre este preciso momento en el que ambos hemos evadido nuestros problemas y nos sentimos parte de la danza que forma la lluvia. Y es que no somos más que eso. No somos más que gotas de agua. Y ambos, juntos, somos el más lindo día de lluvia. En el que las gotas caen sin razón alguna, y dos chicos despreocupados, sales sin frenos, a bailar bajo ellas y encuentran la verdadera libertad.

miércoles, 11 de noviembre de 2015

"Dragones y princesas", un cuento creado por los alumnos, Andrea Navarro y Alejandro Segura

Los alumnos Andrea Navarro y Alejandro Segura han escrito un cuento, durante su hora de refuerzo de Lengua Española y Literatura para compartir con todos aquellos chicas y chicos que quieran leerlo:

"Dragones y princesas"

Era un mundo, muy, muy lejano. En la tierra de los dragones vivía una princesa, llamada Alis. Tenía una dragón de plata al que pusieron de nombre Perla. Cuando volaban, sonaban campanas de gloria. En el Reino de Fuego vivía el dragón maligno, llamado Fénix. Quería gobernar el Mundo de la Luz y hacerse con la princesa Alis.

Una noche Fénix intentó atacar a Perla, para que Alis no se pudiera defender. Perla quedó malherida por un mordisco letal y al día siguiente la princesa encontró a su dragón de plata herido. Todo era una tragedia para ella. La llevó al médico que vivía en un barco hecho de plantas. Se trataba de una nave mágica que hablaba y le gustaba ayudar al doctor. 

Cuando Perla fue curada intentaron ir al Reino de Fuego con un ejército de dragones y piratas. Así consiguieron frenar al dragón malvado y consiguieron llevar la paz a todos los reinos.

La historia termina en que Perla se convierte un bello unicornio, e invita a la princesa a subirse en él y dar un paseo.


martes, 10 de noviembre de 2015

Texto por el alumno Neyder Benítez de 4ºB


¿Alguien se ha dado cuenta verdaderamente de qué son los límites?

No para todas las personas los límites son los mismos. Para mí un límite puede ser no llegar a hacerme un mate en las canastas grandes debido a mis lesiones, pero para otro su límite es llegar a tocar el aro con la cabeza.

En mi opinión tú eres el que te pones tus propios límites porque tú eres el que mejor sabes lo que puedes o no puedes hacer, pero yo quiero contarles mi experiencia personal sobre este título.

Quiero empezar diciendo que este título me recuerda a todo lo que he pasado yo con el tema del baloncesto y mi mala suerte. En el año 2012, en un entrenamiento como otro cualquiera, estábamos haciendo un ejercicio de uno contra uno. A la altura de medio campo me fui de mi defensor para acabar con una bandeja con la mano en el tablero a lo NBA, con tal mala suerte de que al caer, caí en el pie de un compañero, y no solo me doble el pie, sino que se me salió la rodilla. Para que se pongan en situación aunque realmente no sepan el dolor que se siente, es algo así como que todo tu peso se apoya en una sola pierna y la rótula, que es lo que aparentemente nos vemos de la rodilla, se gira completamente hacia la derecha. Bueno pues tras largos meses esperando para ver qué era lo que verdaderamente tenía en la rodilla, fui a varios traumatólogos, unos de la seguridad social y otros de la privada, y no había tu tía.

Mientras tanto seguía jugando y como una vez cada dos meses se me salía. Bueno pues fue este año después de que se me saliera en un total de 10 ocasiones, cuando me dieron la solución de que si quería seguir jugando al baloncesto, tenía que operarme cuando terminara de crecer. Que mientras tanto no jugara. Ahí el médico me quiso poner el límite. Pero yo a base de esfuerzo y potenciando el basto interno de la rodilla he conseguido que no se me salga de momento, en lo que espero a operarme cuando termine de crecer.

Con esto que les he contado, pueden darse cuenta de lo que me gusta y de lo que aprecio el baloncesto. Y que aunque me haya caído 10 veces en tres años -cosa que no es nada normal- he seguido recuperándome, haciendo ejercicos y a base de motivación, para volver a sentir la magia del baloncesto, y saber usar la cabeza para los momentos donde se requiere cabeza fría, la satisfacción de dar una asistencia, la de meter triples, y muchas más sensaciones que los que hayan jugado alguna vez al baloncesto saben de lo que estoy hablando.

Pero eso no fue todo. A parte de lo de la rodilla derecha, en el último partido de la temporada faltó poco para que me partiera el pie. Las consecuencias fueron un esguince de tercer grado, y todo lo que iba a venir después. El traumatólogo me dijo que estuviera un mes sin hacer nada etcétera,... Pues le hice caso. No se me iba el dolor, me dolía al caminar, y notaba que no mejoraba. Me mandaron más pruebas, y se las enseñé al fisioterapeuta del Náutico. El leyó el informe y me dijo que tenía uno de los tres ligamentos del pie roto. Y justamente era el que más dolía y el que más tardaba en curar.

Pero una vez más sigo haciendo de todo para poder seguir jugando. Estoy fortaleciendo el tobillo tal y como el basto interno de la rodilla, aunque lógicamente no de la misma manera. Y con suerte este domingo podré volver a jugar algunos minutos para ver que tal está evolucionando el pie. Hace medio año que no juego en condiciones.