El Romanticismo. Características
del Romanticismo.
El
Romanticismo aportó una nueva visión del mundo. El modelo ilustrado del siglo
XVII se convierte para los románticos en una prisión que les impide expresar
sus pasiones, sus fantasías, sus sueños...
-
Subjetividad.
El artista romántico se subleva contra las normas establecidas y busca nuevas
formas expresivas en las que pueda manifestar su subjetividad. El arte se
convierte en un instrumento para reflejar el mundo interior del artista: sus
sentimientos, sus deseos, sus frustraciones...
- Deseo de libertad. El romántico es un defensor de la libertad
personal: en las ideas, en el arte, en la política...; por ello se rebela
contra las normas sociales y las costumbres de su época.
- Angustia vital. El mundo, para el
romántico, es injusto e imperfecto muy alejado de sus grandes ideales y su
sensibilidad artística. Esta confrontación entre la realidad (la sociedad) y el
ideal provoca una constante insatisfacción.
- Nacionalismo. Los románticos valoran la cultura propia (lo
regional) y la perciben como algo auténtico y genuino. En España esta tendencia
provoca el resurgimiento de la literatura en gallego, euskera y catalán.
La lírica romántica.
Los
románticos encontraron en la poesía el cauce ideal para la expresión de los
sentimientos. La lírica, mejor que los otros géneros, sirve para transmitir el
mundo interior del poeta: sus deseos, sus temores, sus emociones...
La poesía
romántica se caracterizaba por la ruptura con las formas neoclásicas y la búsqueda
de la libertad creativa.
Temas.
Los temas más
tratados en la lírica romántica son los relacionados con sentimientos íntimos
del poeta: el amor, la propia existencia, la angustia ...
El amor. Es el gran
tema de los románticos y, para ellos, el fundamento de la existencia.
-Amor
idealizado. Se concibe como un sentimiento supremo que provoca en el poeta un
estado de máxima felicidad.
-Amor
trágico. Se entiende como una fuerza apasionadas que arrastra al poeta hacia la
melancolía o un destino fatal.
Ejemplo de
amor idealizado:
Los
invisibles átomos del aire
en derredor palpitan y se inflaman;
el cielo se deshace en rayos de oro;
la tierra se estremece alborozada;
oigo flotando en olas de armonía
rumor de besos y batir de alas;
mis párpados se cierran... ¿Qué sucede?
¡Es el amor, que pasa!
en derredor palpitan y se inflaman;
el cielo se deshace en rayos de oro;
la tierra se estremece alborozada;
oigo flotando en olas de armonía
rumor de besos y batir de alas;
mis párpados se cierran... ¿Qué sucede?
¡Es el amor, que pasa!
Ejemplo de
amor trágico:
Como
se arranca el hierro de una herida
su
amor de las entrañas me arranqué,
¡aunque
sentí al hacerlo que la vida
me
arrancaba con él!
La existencia. La vida es
una fuente continua de agonía. El romántico está en conflicto con un mundo que
no le satisface y que no acepta. Este enfrentamiento le produce un desaliento y
una frustración que le lleven a la tristeza, la soledad o, incluso, el
suicidio.
Y
encontré mi ilusión desvanecida
y eterno e insaciable mi deseo:
palpé la realidad y odié la vida;
sólo en la paz de los sepulcros creo.
y eterno e insaciable mi deseo:
palpé la realidad y odié la vida;
sólo en la paz de los sepulcros creo.
El desengaño
provoca la evasión de la realidad. El poeta se refugia en ambientes o tiempos
lejanos y exóticos.
Ven
a Córdoba, cristiana,
sultana
serás allí,
y
el sultán será, ¡oh, sultana!
un esclavo
para ti.
El
poeta identifica su estado de ánimo con la naturaleza. El paisaje que describe
está acorde con sus sentimientos.
Yo,
desde mi ventana,
que azotan los airados elementos,
regocijada y pensativa escucho
el discorde concierto
simpático a mi alma...
¡Oh, mi amigo el invierno!,
que azotan los airados elementos,
regocijada y pensativa escucho
el discorde concierto
simpático a mi alma...
¡Oh, mi amigo el invierno!,
La libertad. Es el gran
deseo de los románticos, por eso luchan contra las normas y la opresión.
Estilo y
métrica.
Para reflejar
sus sentimientos, los escritores románticos utilizan un vocabulario sugerente y
sonoro. Los sustantivos y los adjetivos tienen un enorme colorido y
expresividad.
El lenguaje
romántico es musical y enfático y evocador, los poetas emplean interrogaciones
y exclamaciones retóricas y abundantes hipérbatos.
En cuanto a
la métrica, los románticos reclaman libertad en las formas. Lo importante es
que el verso se adapte a la expresión de los sentimientos. Por ello, los
románticos usan estrofas y versos de distinta medida, a veces en combinaciones
novedosas e insólitas. Se tiende a la rima consonante.
LAS OBRAS
TEATRALES DURANTE EL ROMANTICISMO
El teatro romántico se erigió como el resto de géneros en
contra del neoclasicismo.
Rechaza las normas clásicas y ensalza la singularidad del individuo. A
diferencia de sus predecesores, el autor romántico no intenta aleccionar al
público, sino que pretende transmitir sus sentimientos, emocionar al
público.
La pieza teatral más empleada entonces fue el drama,
que era un género nuevo que unía la tragedia y la comedia, tal y como ya
hiciera Lope de Vega.
Los rasgos más habituales de estos dramas son:
- El enfrentamiento
del héroe contra la sociedad.
- La combinación
de elementos trágicos y cómicos.
- El desenlace
trágico.
- La escenografía
se vuelve cada vez más espectacular para atraer al público y, por lo
tanto, las acotaciones
teatrales se ensanchan y complican con numerosos detalles técnicos, en muchos casos muy difíciles de llevar a la escena.
- Los decorados
son lujosos y muy cuidados con detalles que recrean ambientes exóticos y
lúgubres (castillos, bosques, cementerios, etc.).
- Los efectos
de luz se desarrollan ayudando a representar los distintos momentos del
día, así como otros efectos, tales como apariciones de fantasmas.
- Los efectos
de sonido se mejoran de manera que simulan el tañido de las campanas, los
truenos de una tormenta, etc.
- La acción se
suele presentar en calles, habitaciones o balcones, como en toda la tradición,
pero destacan las escenas en ambientes tenebrosos, como ruinas,
cementerios, en espacios naturales salvajes, como bosques o selvas,
o en países exóticos, como el norte de África o Oriente. Estos
escenarios, en general, responden a un claro simbolismo que se mimetiza con
el ánimo y el temperamento del protagonista.
- Los temas de
este teatro son básicamente de amores imposibles ya sea por el
impedimento de las normas sociales o por la consecución de un destino fatal que
lo impide.
- El texto
en estos dramas está caracterizado por la mezcla de prosa y verso,
así como por la inserción de varias tramas paralelas a la trama
principal, lo que lleva a numerosos cambios de espacio e incluso de la época en
la que se desarrolla la acción.
- Los personajes
más relevantes del drama romántico son:
*El héroe, quien casi siempre es un joven
misterioso, que lucha por sus ideales de libertad, amor y justicia, pero que por distintos
infortunios no consigue alcanzar la felicidad y siembra la fatalidad allá donde
acude, acabando en muchos casos con la muerte.
*La heroína, quien casi siempre es la
enamorada del héroe, suele ser dulce, tierna y con poca iniciativa. Es un
personaje que sacrifica toda su felicidad por su amor hacia el héroe y su
destino está ligado al fatalismo del héroe.
José Zorrilla
José Zorrilla (Valladolid 1817 - Madrid 1893)
escribió una treintena de obras dramáticas, a lo largo de muchos años de
trabajo. Su producción teatral se inició en 1837 con Vivir loco y morir más y
alcanzó su primer éxito con El zapatero y el rey (1840), a la que
siguieron: El eco del torrente (1842), Sancho García (1842), El
puñal del godo (1843), Don Juan Tenorio (1844) y Traidor,
inconfeso y mártir (1849). También escribió tragedias a la manera clásica,
como Sofronia (1843).
Destaca sobre todo por su versión del Don Juan
Tenorio (1844) que había tratado, por ejemplo, Tirso de Molina.
Zorrilla, aun así, hace de su versión un drama religioso-fantástico en el que
un singular fatalismo acompaña las malas acciones del muchacho, quien logra
finalmente salvarse (a diferencia de sus predecesores) gracias a la
misericordia de su amada Inés, quien permanece aguardándole en el Purgatorio
hasta que consigue redimir el alma demoníaca de don Juan. Zorrilla adapta así
el drama a un punto de vista católico en el que existe la esperanza de que se
perdonen los pecados si el arrepentimiento es sincero.
La facilidad en la versificación que tenía
Zorrilla, así como la aguda adaptación del argumento al punto de vista
romántico han hecho de su versión la más representada de las muchas que corren.
Duque de Rivas
Ángel de Saavedra, duque de Rivas (Córdoba 1791 -
Madrid 1865), después de unos inicios neoclásicos escribió el Don
Álvaro o la fuerza del sino (1835), paradigma del romanticismo teatral
español.
Esta obra está escrita en prosa y verso, y sigue las
directrices románticas de libertad espacio-temporal al incluir varias tramas y
espacios muy alejados entre sí. El sino que se anuncia en la obra es el del
protagonista, don Álvaro, prototípico héroe misterioso que carga sobre sus
espaldas un pasado oculto y horrible que condiciona todos sus actos. Don
Álvaro, con su buena figura, su riqueza y generosidad, su valentía y
caballerosidad, conquista el corazón de Leonor y de la gente de Sevilla, pero
se enemista con los Vargas, familia de su amada, lo cual desencadenará la
tragedia. Es una obra muy imaginativa y de gran plasticidad.
ROSALÍA DE CASTRO
VIDA
Nació
en Santiago de Compostela (24-11-1837), El ser hija ilegítima constituyó para
ella un motivo de incurable amargura. Contrajo matrimonio (1858) con el notable
historiador gallego Manuel Murguía. Vivieron en diversos lugares de Castilla,
pero Rosalía no sintió nunca simpatía por esta región. Regresan a Galicia (La
Coruña, Santiago, Padrón). Su vida estuvo llena de penalidades. Murió de cáncer
en Padrón (1885). Sus restos fueron
trasladados a un monumento funerario erigido por suscripción popular en la iglesia
compostelana de Santo Domingo. Su pueblo la acompañó entonces, y la adora, hoy
como algo propio.
OBRA Fue, sobre
todo, excepcional poeta, famosa por sus libros
Cantares galegos (1863), en gallego, escrito en parte en
Castilla, con añoranza de Galicia; Follas novas ("Hojas
nuevas", 1880), también en gallego, con sentimientos de dolor y desengaño;
y En las orillas del Sar (1884), libro capital de la lírica castellana,
que es una atormentada confesión de su intimidad.
Se habla de influjos
mutuos entre Bécquer y Rosalía, pero no están demostrados. El sevillano es más "puro",
utiliza pocos recursos expresivos. Como contrapartida, Rosalía ofrece una
riqueza temática muy superior, no olvida el dolor ajeno, y es sensible a la
Naturaleza.
Un ejemplo de su libro Follas novas.
Una vez tuve un clavo
clavado en el corazón,
y yo no me acuerdo ya si era aquel clavo
de oro, de hierro o de amor.
Sólo sé que me produjo un mal tan hondo,
que tanto me atormentó,
que yo día y
noche sin cesar lloraba
como lloró
Magdalena en la Pasión.
"Señor que todo lo puedes
-le pedí una vez a Dios-
dame valor para arrancar de un golpe
clavo de tal condición "
y diómelo Dios y
me lo arranqué,
pero...
¿quIen lo pensara. ... Después
ya no sentí más tormentos ni supe lo que
era dolor; supe
tan sólo que no sé qué me faltaba
en
donde el clavo faltó,
y me parece..., me parece que tuve añoranza
de aquella pena... ¡Buen Dios!
Este
barro mortal que envuelve el espíritu,
¿quién
lo entenderá, Señor?
En las orillas del Sar. En estas
composiciones Rosalía consigue capturar en un breve poema una emoción hondísima
y es entonces cuando muestra un mayor parecido con la obra poética de Bécquer.
Alma que vas huyendo de ti
misma, ¿qué buscas insensata
en los demás? secas
todas las fuentes has de hallar. ¿Que hay
en el cielo estrellas todavía y
hay en la tierra flores perfumadas? Sí... Mas
no son ya aquellas
que tú amaste y te amaron,
desdichada.
. En este
extraordinario poema en octonarios (8 + 8), la autora expresa sus deseos
de belleza, de juventud, de paz y de dicha, frenados por el presentimiento de
la muerte.
Dicen que no hablan las
plantas, ni las fuentes, ni los pájaros ni
la onda con sus rumores, ni con su brillo los astros.
Lo dicen; pero no es
cierto, pues siempre, cuando yo paso,
de mí murmuran y exclaman: -Ahí va la loca,
soñando con la
eterna primavera de la vida y de los campos,
y ya bien pronto, bien
pronto, tendrá los cabellos canos,
y ve temblando, aterida,
que cubre la escarcha el prado-.
-Hay canas en mi cabeza,
hay en los prados escarcha;
mas yo prosigo soñando,
pobre, incurable sonámbula,
con la eterna primavera de
la vida que se apaga,
y
la perenne frescura de los campos y las almas, aunque los unos se
agostan, y aunque las otras se abrasan.
¡Astros y fuentes y
flores!, no murmuréis de mis sueños;
sin
ellos, ¿cómo admiraros?; ni ¿cómo vivir sin ellos?
El desasosiego romántico
Los
poemas de Follas novas muestran una visión melancólica, y a veces
amarga, de la existencia, que evoluciona hacia el pesimismo radical y
desesperanzado de En las orillas del Sar. En sus poemas Rosalía de Castro expresa el lamento y la queja
por sentirse despojada de la felicidad e ilusiones pasadas.
En el libro En
las orillas del Sar, destacamos aquellos poemas breves en que la
dolorida, la atormentada intimidad de la autora alcanza su expresión más honda,
más densa y pura. En este primer poema encierra una paradoja: complacerse en un
dolor que parece más valiosos que la alegría. Este poema se relaciona con la
rima II de Bécquer.
No va solo el que llora,
no os sequéis, ¡por
piedad!, lágrimas mías;
basta un pesar del alma;
jamás, jamás le bastará
una dicha.
Juguete del Destino, artista humilde,
rodé triste y perdida;
pero conmigo lo llevaba
todo;
llevaba mi dolor por
compañía.
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