Las opiniones de las personas varían sobre esta situación. Por un lado, están los que soportan el hecho de que haya paz sin guerra, que la guerra no soluciona nada y no se puede bombardear un país en el que también hay personas inocentes, ni pensar que todos los de una misma religión piensa o actúan así. ¿Pero realmente se puede negociar con personas que creen que matando a los “infieles” y después muriendo ellos mismos irán al paraíso? Es decir, que matar es una solución para poder vivir la buena vida. Si no se hace algo para pararles los pies, seguirán y seguirán. Al fin y al cabo, para qué voy a parar de matar, si de todos modos no me va a pasar nada. No deberían de matarlos y ya está, puesto que eso es lo que quieren, mejor sería atraparlos, juzgarlos y otorgarles la pena necesaria. Hacer prevalecer la justicia sobre la injusticia que ellos propugnan. Aunque…¿podrán reflexionar personas así? Pensemos en estos militares y policías que arriesgan sus vidas en defendernos, pensemos que ellos también tienen unas familias y ahora tienen que salir de sus casas sin saber si van a volver sanos y salvos por unos individuos a los que les apetece colocar unas bombas y matar a personas. Padres que están preocupados en muchas partes del mundo por si les dará por reclutar a sus hijas e hijos, y meterlos contra su voluntad en el yihadismo. O a los que simplemente van y secuestran de sus casas para echarlos al frente a dar la cara en su nombre. ¿Por qué no van ellos? ¿Por qué tienen que enviar a otros a matarse y matar?
¿Cuál es la solución? ¿Qué podemos aportar chicos de 4º de la ESO como nosotros? Nuestro profesor don Domingo nos dice que podemos aportar mucho. Queremos aportar una palabra que nos da nuestra lengua castellana: PAZ.







